Amabilidad

Amabilidad

En semanas anteriores vivimos en el país, especialmente en la sierra, días de mucha violencia, de destrucción, de odio…. Triste y preocupante situación, que se está viviendo también en otros países. Hemos sido un país de paz, pero es evidente que eso ya no es así, estamos completamente vulnerables. Me pregunto qué podemos hacer para que nuestros niños y jóvenes no se dejen llevar por estos sentimientos tan negativos que provocan vandalismo, división, irrespeto…?

La prestigiosa Universidad de Harvard propone cinco consejos para criar un niño con buenos sentimientos.

1.-  Haz de preocuparte por otros tu prioridad.

Inculcamos en nuestros hijos esa preocupación por los demás? O nos enfocamos en que tengan buenas notas y sean alumnos destacados académicamente?

2.-  Facilita que tus hijos practiquen la amabilidad y la gratitud.

Qué importante es aprender a agradecer!  Los niños que tienen todo sin siquiera pedirlo, no saben agradecer, piensan que todas esas cosas son su derecho.  La amabilidad, se debe practicar diariamente. Todos los días hay ocasión de ser amable con otras personas, de ayudar a alguien que necesita, de escuchar, de brindar una sonrisa. Un ambiente amable vuelve agradable la convivencia.

3.-  Enseña a tus hijos a tener perspectiva.

Hay que preocuparse de las personas que tenemos a nuestro lado pero también de los más necesitados. Aprender a ser empáticos, a ponerse en los zapatos de los demás para comprender mejor sus necesidades. La perspectiva amplía el horizonte.

4.-  Sé un ejemplo de moralidad.

Los niños aprenden valores observando cómo actúan las personas que los rodean. Ser un modelo a seguir es “lidiar con nuestros defectos, reconocer nuestros errores, escuchar a nuestros hijos” Los discursos moralistas no sirven si no van acompañados de una actitud coherente.

5.-  Ayúdales a manejar sentimientos negativos o destructivos: ira, envidia, miedo, vergüenza, venganza…

A todos nos afloran sentimientos negativos en algún momento, lo que no podemos hacer es dejar que nos dominen.

Siendo personas que procuran ser amables siempre y enseñando a nuestros hijos a actuar de esa forma aportamos al bienestar de la sociedad.

 

Dora Mena de Suárez

Constancia

Cosntacia

Se puede definir la constancia como el valor que impulsa a la voluntad a conseguir a través del esfuerzo un objetivo determinado.

Este valor debe inculcarse desde temprana edad pues las personas que poseen esta cualidad logran alcanzar las metas que se proponen.

Ser constante implica esfuerzo, determinación. Es muy fácil proponerse cumplir bien una determinada tarea, lo difícil es llevarla a cabo cuando surgen dificultades, cuando los intereses han cambiado. Esto sucede con frecuencia con los niños y jóvenes. Empiezan el año escolar con ilusión, con deseos de aprender cosas nuevas, de tener cuadernos ordenados, de cumplir con las tareas…, sin embargo mientras va pasando el tiempo esos buenos propósitos empiezan a diluirse.

Los padres y profesores debemos animar a los chicos a seguir adelante, a vencer dificultades, a no rendirse a pesar de los obstáculos, del desánimo, de la frustración.  Esto les permitirá saborear la satisfacción de la meta lograda.

Las primeras piedras implican un comienzo, la última piedra lleva el sello del trabajo realizado, del esfuerzo, de la meta cumplida.

Dora Mena de Suárez

Importancia del Deporte

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Existen investigaciones científicas que revelan un mayor rendimiento cerebral en el aprendizaje en personas que practican deporte.

La actividad física o deporte debe estar presente en el día a día de los niños y adolescentes. Favorece a su desarrollo físico y mental. Es una fuente de salud que ayuda a tener una alimentación sana.

La adolescencia es una etapa difícil, crítica, durante la cual los chicos pueden dar pasos equivocados. A pesar de que no garantiza el éxito, el deporte si es un recurso que puede trazar un buen camino hacia el futuro y aleja a los hijos de los problemas habituales de esta etapa. También favorece el estudio y el descanso.

Muchos otros beneficios tiene el deporte en las personas que lo practican. Bien sea individual o colectivo, enseña disciplina, autocontrol, aprovechamiento del tiempo, esfuerzo, aprender a ganar y perder, compañerismo, perseverancia…

No todos los niños y jóvenes tienen las mismas habilidades, por lo tanto hay que buscar actividades que vayan acordes con sus gustos y destrezas, y les resulten divertidas.

Es conocido que la vida sedentaria no reporta beneficios, y la falta de ejercicio supone un riesgo importante para la salud física y mental.  Fomentemos en nuestros hijos la necesidad de practicar algún deporte o hacer ejercicio físico.

Estamos viviendo en el país un momento de gloria en el deporte con el triunfo de Richard Carapaz en el Giro d’Italia, un fantástico logro que tiene detrás un sueño hecho realidad, basado en el esfuerzo sostenido y superación de obstáculos para conseguir una meta.

Dora Mena de Suárez

Intolerancia a la Frustración

El Sauce 22 mar 2019

Ya quisiéramos todos los que poblamos la tierra que la vida fluya, que no haya problemas, que todo salga bien, a pedir de boca. Sin embargo eso es una verdadera utopía, por propia experiencia sabemos que en la vida tenemos que enfrentar innumerables problemas y situaciones adversas. Lo dicho lleva a pensar que resulta imprescindible que los niños, jóvenes y personas maduras aprendamos a afrontar la vida sin buscar la inmediatez y encontremos maneras para aprender a tolerar la frustración.

Niños que están acostumbrados a hacer lo que quieren en todo momento y cuyos caprichos son complacidos enseguida tienen mucha intolerancia a las frustraciones. Estarían mejor formados si oyeran de sus padres muchos “no”. Pero me pregunto, sabemos decirnos los mayores “no” a nosotros mismos?    A veces somos los primeros en complacer enseguida nuestros caprichos.  Debemos preparar a los chicos al choque con la realidad que la vida impone tarde o temprano; sin embargo, será difícil inculcar esta actitud si no sabemos reaccionar bien cuando las cosas no salen como esperábamos, o cuando se presentan imprevistos que nos obligan a cambiar planes.

Hay que educar el carácter!  Qué ejemplo damos cuando en cosas de poca importancia no reaccionamos bien! Como ejemplo, un partido de fútbol de uno de los hijos en el que hacemos escándalo en los graderíos e insultamos al árbitro o entrenador porque el equipo que nos interesa (el de nuestro hijo obviamente) está perdiendo. Cómo podemos dar lecciones de deportividad si nuestra actitud revela todo lo contrario? Y así en muchas otras cosas.

La vida se hace bastante más fácil cuando se la vive con actitud positiva y no se mira las pequeñas o grandes contrariedades como tragedias sin solución.  Alguien que ha aprendido a tolerar la frustración y a sacar provecho de las adversidades con seguridad tiene una vida más satisfactoria.

Dora Mena de Suárez

Conciliar Trabajo y Familia

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Es indudable la importancia que tiene la familia en el desarrollo óptimo de los niños.  A más de resolver las necesidades básicas como la alimentación y el vestido, tiene una incidencia muy importante en el desarrollo emocional y social de cada una de las personas que la componen.

En la actualidad, lo normal es que papá y mamá trabajen y cada vez se vuelve más complicado conciliar trabajo y vida familiar, por eso es importante encontrar ese espacio tan necesario para compartir con el cónyuge y con los hijos, para estar todos juntos.

Los hijos necesitan de la atención y amor de sus padres, de compartir con ellos, de crear vínculos afectivos. Los niños que cuentan con esa cercanía de sus padres tienen una buena autoestima.

El tiempo que se dedique a estar con los hijos, jugar con ellos, escuchar sus historias, sus alegrías e inquietudes es mucho más valioso de lo que podemos imaginar, crea en ellos seguridad y confianza. Es sembrar, para más tarde gozar de una buena cosecha.

Encontrar ese tiempo debe ser un objetivo primordial, una meta clara, una determinación que impida dejarse derrotar por la vorágine que impone la vida contemporánea.  Es importante establecer prioridades para cuidar con esmero el tesoro que es cada familia.

Dora Mena de Suárez

Valores, una tradición del Sauce. Reflexión

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“El Sauce” ha mantenido una tradición fundamental para la formación de nuestras niñas, niños y jóvenes, conjuntamente con sus hogares –sus familias: usted, querida madre, querido padre de familia-: la reflexión y práctica de valores; convencidos, como lo estamos de corazón, que el reiterado ejercicio de ellos, hace de nuestros estudiantes, seres virtuosos, dignos de vivir y alcanzar la felicidad.

En este nuevo período académico hemos escogido un valor fundamental para la convivencia, con el que queremos iniciar  con paso firme en la formación de ellos; tarea en la cual anhelamos su decida, entusiasta, propositiva y activa colaboración y evaluación.

Partimos en nuestra reflexión, guiados por la más pura tradición y fundamento cristiano, recordando la frase del Maestro más sabio y humilde que ha iluminado el sendero de millones de seres humanos hacia el bien. Ese pensamiento, esa frase es contundente, sorprendente; parafraseándole: “Es un asesino aquel que llama a su hermano tonto o idiota”.

No lejos del contenido profundo de ella, se halla este otro pensamiento que fundamenta nuestra reflexión; igualmente, parafraseando al mismo Maestro: “Te agrada que los demás te traten bien; que te respeten, que no dañen tu honra, que no hablen mal de ti, que no tomen tus bienes, materiales o espirituales; que no te quiten lo que te pertenece, ¿verdad?  ¿Por qué tú no haces lo mismo con los demás?

Más allá del mini código de comportamiento que encierran los pensamientos anteriores, ¿cuál es el fundamento último del mismo? Para respondernos, no nos queda otro camino que la reflexión profunda en la esencia de todo ser humano: un destello de luz en el mundo, una chispa de divinidad, consciente de sí misma, digna de recibir respeto. Y este es nuestro primer tema de reflexión de contenido práctico: ¿Cómo lograr en nuestros niños, niñas y jóvenes que caigan en la cuenta de lo sagrado que es cada uno de sus compañeros, cada uno de los miembros de su familia, especialmente sus padres; los trabajadores, empleados de colegio, docentes del colegio y cada una de las personas que tiene el privilegio de compartir la existencia?

Para llegar a la vivencia más profunda de este valor, el respeto, la consideración, la estima por la persona en sí misma de los demás, comencemos por lo concreto, lo simple: enseñemos con palabras y con acciones, con nuestro discurso y con nuestro ejemplo a practicar el bien, el respeto en acciones sencillas, poniendo en práctica consejos sabios, de aquellos sabios antiguos: “¿Tienes algo que te prestaron? –Apresúrate a devolverlo”; ¿No te gusta que los demás  tomen tus cosas, sin tu consentimiento? –No las tomes tú.  

Si por desgracia tu pequeño niño o niña, porque aún no sabe discernir entre su mano derecha y su izquierda, entre el bien y el mal, e inclusive si ya no es tan pequeño, y  ha tomado y aparece en su mochila un objeto que no le pertenece, es tiempo de corregir; apresúrate a hacerlo con sabiduría y con amor, enseñándole sobre el bien y el mal, sobre la virtud y el vicio. Él, ella te lo van a agradecer.

Queridos padres de familia: esta reflexión elemental de convivencia es indispensable para sanear la sociedad. Nuestra sociedad en ciertos segmentos está enferma; enferma de codicia, de poder, de maltrato, de irrespeto a los demás, de irrespeto a lo que pertenece a los demás. Se ha generado una zona gris, claro-oscura, donde incluso los adultos no son capaces de diferenciar entre el bien y el mal.  Se requiere una gran cruzada de todos los segmentos sociales, especialmente de los espacios educativos, para cambiarla. Comencemos por lo más elemental, lo más simple, comencemos por el respeto, tanto a la persona del otro, como a sus bienes.

Silvia García

Vacaciones

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Llegado el invierno, -“Dame de tu comida, porque desfallezco de hambre, dijo la cigarra que se había pasado solo cantando, sin trabajar, durante todo el verano, mientras la hormiguita había trabajado muy duro para recoger suficiente comida, a fin de tener reserva en época de invierno, en el cual no se ciega ni se cosecha. La hormiguita, temerosa por su propia seguridad, le contestó: -Ahora te toca bailar, pues ya cantaste durante todo el verano”.

¿Son las vacaciones un tiempo improductivo, un tiempo de hacer nada?

Todo lo contrario, puedes convertirlas en el tiempo más precioso de tu vida. Imagina todo lo que se pone a tu alcance: la posibilidad de elegir entre muchas opciones, el mismo sabor fresco de sentirse libre para sembrar y cosechar; sembrar y cosechar en tu propio espíritu.

Tú puedes, en ese tiempo de sol y de viento, sembrar alegría, abriendo el espíritu como la espiga de trigo al sol, como los lirios del campo al viento.

Observa por un momento el fuego de un leño y el agua de un arroyo; cómo el fuego no se queda quieto un solo instante, produce lumbre y calor, lo purifica todo; cómo el agua baja de las montañas, cristalina, abriéndose paso, saltando entre las piedras. Nunca el arroyo guardó el agua para sí mismo, ni el leño guardó la llama para sí mismo.

Tú, igual que el trigo, que el arroyo, que la lumbre y el leño, no guardes tu riqueza en sitio oscuro y aislado; al contrario, ofrécela al mundo en este tiempo de verano, tiempo de sol y de viento, tiempo de amistad y de creatividad. ¡Cómo tu espíritu será enriquecido con la danza de la vida, el arte y la poesía, el deporte, la natación y el campo; cómo puedes con ese alimento de verano enriquecerte y ser más fuerte interiormente; cómo tus relaciones en casa, en tu ambiente, con amigos y con los que sufren, puedes transformarlo en un canto de amor!

Convierte pues a este tiempo de verano, de sol y de viento, en tiempo de hacer nada. ¡No!, sino en tiempo de hacer todo; todo lo maravilloso para tu crecimiento y el crecimiento de tus seres queridos. Haz de este verano -tiempo de sol y de viento- un canto a la vida. Y luego, cuando todo acabe, puedas mirar al cielo, dibujando en tu rostro la más preciosa sonrisa de acción de gracias por ella –por la vida- que es, conforme a la canción, “toda ella un solo canto”, un canto que merece ser cantado, como diría Borges, “cometiendo los mismos errores del ensayo”.

VERANO, UN TIEMPO PARA LA VIDA

Silvia García Gaibor