La Responsabilidad

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La responsabilidad es un valor humano que se puede definir dando significado a la capacidad de responder que tenemos las personas, hacia uno mismo, hacia los demás y en último término, hacia Dios.

Todos los valores se relacionan entre sí y se apoyan mutuamente. No se podría hablar de una persona responsable que no asume compromisos o no sabe tomar decisiones, o no es perseverante… Para desarrollar este valor es necesario ejercitarse en otras habilidades y valores que van ligados.

Cómo y desde cuando educar en este valor?

A los niños se les debe educar, desde muy temprana edad, en la responsabilidad. Siempre acorde con la edad y las habilidades desarrolladas, se asignan pequeños encargos o tareas que si no las cumplen quedan sin hacerse. Los resultados son mejores cuando previamente se hace una reunión familiar en la que se socializan y establecen las tareas a realizar, y con la participación de todos se reparten. Cuando el niño acepta cumplir con un encargo, está asumiendo un compromiso. Juega un papel importante en el desempeño de esa obligación la virtud de la perseverancia, que asegura el cumplimiento de dicho compromiso.

Conforme van creciendo, los niños aprenden a tomar decisiones, lo que implica necesariamente asumir la responsabilidad sobre las consecuencias de dichas decisiones.

Los niños y adolescentes necesitan normas y límites que pueden darse dentro de acuerdos familiares en los que cada miembro de la familia puede expresarse y ser escuchado. Una vez establecidos lo acuerdos se debe informar sobre las consecuencias en caso de incumplimiento.

Uno de los fines de la educación es conseguir autonomía, seguridad en sí mismo, auto exigencia… cosas que se logran con el tiempo a través de la educación y de batallar en esas pequeñas situaciones cotidianas de la vida.

Dora de Suárez

La Perseverancia

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Empezar un nuevo año escolar trae mucha expectativa por parte de los niños y jóvenes, de los padres de familia y de los maestros. Muchos deseos de hacer las cosas bien, de aprender, de pasar buenos momentos, de que cada grupo fluya, de resolver pronto problemas que se presenten.

Lograr que estos buenos deseos y propósitos se cumplan y no se esfumen enseguida, supone ir de la mano de la virtud de la perseverancia, que es “…un esfuerzo continuo, alcanzar lo que se propone y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir…”

Lo normal en la vida es que las cosas no salgan a la primera, que haya que poner esfuerzo una y otra vez en conseguir los objetivos que se propone. El desarrollo de este valor implica esforzarse diariamente en no dejar a medias las tareas, no dejarse vencer por la pereza, respetar horarios… Empezar por pequeñas metas es de gran utilidad.

Parecería que la tendencia de la sociedad actual es apuntar a lo fácil, a conseguir cosas sin esfuerzo, a una vida excesivamente cómoda…pero la realidad es que la gran mayoría de personas debe esforzarse mucho para lograr sus metas.

Un gran ejemplo de esto son los deportistas que con entrenamiento constante consiguen objetivos importantes. Basta recordar las olimpiadas recientes. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, no siempre salen las cosas como estaban planeadas, también hay fracasos y por eso se dice que “el camino al éxito está lleno de fracasos”.

Un día y otro de poner esfuerzo en las tareas diarias, con ganas y sin ellas, y a pesar de los fracasos, logra que se consiga resultados positivos y gratificantes.

Proyectos pequeños y grandes salen adelante gracias al tesón de líderes que no se rinden frente a las dificultades.

A continuación, algunas frases célebres:

  • “El modo de dar una vez en el clavo es dar 100 veces en la herradura”. Miguel de Unamuno
  • “Si una persona es perseverante, aunque sea dura de entendimiento, se hará inteligente y aunque sea débil se transformará en fuerte”. Leonardo da Vinci
  • “Estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los empresarios exitosos de los no exitosos es la perseverancia”. Steve Jobs

Dora de Suárez